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¿Cómo es más correcto denominar este
tipo de prácticas: acoso psicológico o acoso moral?
Acoso psicológico. El término moral fue una mala traducción de la
obra de Marie France. En francés la palabra moral
hace mayor alusión a lo psicológico que en español.
¿Cómo es el acosador?
Los acosadores son personas que tienen una profunda alteración de
la personalidad. Son sujetos que carecen de norma moral interna; que no dudan
en eliminar a un posible competidor. El acosador también puede ser un
individuo narcisista, con un profundo complejo de inferioridad; pero que,
ante los demás, siempre está diciendo lo mucho que vale. Estos sujetos
tienden a rodearse de personas mediocres o sumisas que confirman esta idea
que tienen de sí mismos. En realidad, suelen ser personas poco brillantes;
pero muy hábiles en la manipulación de los otros, tanto para conseguir su
colaboración anónima y silenciosa, como para maltratar. Son expertos en
debilidades humanas.
En su libro habla de psicoterror
y psicópatas...
Es que son auténticos psicópatas; carecen de capacidad para
ponerse en el lugar de los otros. Su mente, además, funciona al revés. Las
lágrimas producen compasión; en ellos no. Los signos de debilidad son un
detonante que acentúa su comportamiento agresivo. Estos psicópatas intentan
humillar, anular, y aniquilar a su víctima. Para lograrlo, no dudan en
agredir verbal o físicamente e inventarse todo tipo de rumores y calumnias.
Así manipula a los demás y propicia su linchamiento público. El mobbing es causa, en Europa, de uno de cada cinco
suicidios. Por eso es tan importante identificarlos.
¿Cuál es el origen de este comportamiento?
Este comportamiento tiene su origen en la infancia. Ya en el
colegio, el matón aglutina a todos los miembros del grupo alrededor suyo,
frente al gordito o al que lleva gafas. Son personas, que aprendieron a salir
adelante, utilizando la agresividad contra los otros.
¿Cuál es el móvil del mobbing?
El acosador puede moverse por celos profesionales, envidia hacia
alguien, por su situación familiar o por su propia falta de competencia. En
este último caso, lo que hace es echar una cortina de humo para que nadie
tome conciencia de sus carencias, atacando al que le pone en evidencia. Otras
veces, lo que se busca es un chivo expiatorio de una mala organización del
trabajo. Culpar a uno para salvar la reputación o encubrir las torpezas.
La sentencia del Juzgado 30 de lo Social de
Madrid, habla de que la situación de acoso se puede disparar por un hecho
puntual. ¿Qué es lo que puede producir un cambio de actitud hacia un
trabajador?
Una mujer, por ejemplo, que después de tener un hijo se
reincorpora a la vida laboral. Sus jefes no ven con agrado el cambio
producido en su vida, porque piensan que ahora va a ser menos productiva.
Deciden entonces echarla. A partir de ahí diseñan toda una estrategia de
acoso con el fin último de que se vaya, sin tenerla que despedir.
¿Cómo es la víctima?
Cualquier persona puede ser objeto de acoso psicológico a lo largo
de su vida laboral. Ahora bien, hay individuos que son más susceptibles de
acoso, en la medida en que son percibidos como más ingenuos, bonachones o
vulnerables que otros; o son sujetos que no suelen plantar cara. También
puede despertar una situación de acoso, por tener competencias o virtudes, de
las que carece el acosador.
¿Qué daños sufre la víctima del acoso en el
trabajo?
Importantes secuelas psíquicas y físicas, estados fuertes de
ansiedad, insomnio tardío, dolores de espalda y estados depresivos, que
pueden terminar con una baja laboral.
¿Por qué se adhieren al hostigador algunos de
los compañeros?
Los compañeros no desean tener problemas. Piensan que algo habrá
hecho la víctima. En cualquier caso ven a la víctima como alguien con quien
no conviene estar. Esta situación lleva a la persona aislada a reforzar la
idea de que él tiene la culpa, pues nadie le habla.
¿Cómo debe actuar, entonces, alguien que se
sienta acosado?
Lo primero, saber detectarlo a tiempo; lo que no siempre es fácil.
Muchos trabajadores sufren molestias a causa del mobbing
y no lo saben. Una vez que la víctima se sabe en una situación de mobbing, debe ser consciente de que no es culpable y, a
partir de ahí, desarrollar recursos para ir dándole la vuelta a la situación.
Autoestima y asertividad frente a inhibición y
vergüenza. Hay que enseñar a la víctima la manera de hacer frente al acosador
sin agresividad, sin perder los papeles, para no dar excusas. Es conveniente
que se haga apoyar por compañeros. En ocasiones es suficiente con que uno
sólo se ponga de su parte, para desactivar la situación de mobbing. También debe hablar con su familia, que en la
mayoría de los casos piensan como sus colegas –algo habrás hecho, le dicen–, pues no entienden que las personas puedan
ser tan malvadas o alteradas. No es raro comprobar que muchas personas acosadas
terminan separándose.
Sin embargo el mobbing
es algo confuso y difícil de demostrar. ¿Cómo saber que estamos en presencia
de auténtico acoso psicológico?
No se trata de los típicos rifi-rafes,
que se dan habitualmente en las empresas, cada vez más competitivas. Nos
referimos a un proceso continuado en el que se persigue un objetivo concreto,
que es destruir a la víctima. Heinz Leymann, un psicólogo nórdico de los años ochenta,
estableció tres elementos diferenciadores: la frecuencia, la continuidad en el
tiempo y la concurrencia de uno o varios de los hechos enumerados, hasta un
total de cuarenta y cinco comportamientos objetivos, en sus estudios.
¿En qué tipo de empresas son más frecuentes
los casos de mobbing?
La empresa informativa es uno de esos lugares; pero en nuestros
estudios, dentro del ámbito civil, se destacan también otros como la Administración Pública;
el sector educativo (en especial, la Universidad). Hay casos frecuentes en el sector
de hostelería y la sanidad. En este último el colectivo de enfermeras es el
más afectado por el acoso psicológico.
Juan Fernando González
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